Amor Adolescente. Por Soff Kaulitz
By Bill.
Mientras golpeteo el lápiz negro sobre mi cuaderno de matemática, le observo. Y juro que podría quedarme mil años observando cada detalle de su figura, cada movimiento, y cada expresión en su rostro. Me acomodo mejor en mi banco, apoyando mi rostro sobre mis manos y continúo admirándole de esa forma.
Cada vez que escribes, hace una mueca que me vuelve loco. Levantas la mirada, para copiar a tu cuaderno los ejercicios del pizarrón, y pasas la lengua lentamente por tus labios, dejándolos brillantes. Aun mas deseables, de lo que siempre están. Cuantas veces anhele poder tocar esos labios con los míos, y asi formar un apasionado beso. Un beso típico de las novelas, ese beso que hace años espero; pero solo lo espero y lo esperare de ti. Porque con solo imaginármelo, hace que mis manos empiecen a sudar. Así que, no me queda otra que alejar esos pensamientos.
Bajo la mirada, y encuentro tu perfecto cuerpo. Como resistirse a eso? Tan simplemente perfecto, tan atlético y masculino. Daría todo por tocarte, por acariciarte como quisiera. Muchas veces, llego a sentirme estupido cuando, a escondidas me escabullo y corro hacia el gimnasio del colegio. Solo para observarte mientras te ejecitas constantemente.
Disfruto demasiado de esas imágenes que proyectas, y yo me las robo mientras te miro por detrás de una de las bancas de la cancha de basket. Y bueno, si quería verlo solo podia hacerlo de esa forma. Ni en miles de años, yo podría entrar al equipo de deportistas del colegio. Yo solo era el raro, el ignorado por todos.
Comienzo a ponerme más que nervioso, comienzo a desesperarme y solo cierro los ojos, tratando de calmarme en vano. Por que? Porque entra Ella, aquel estupido ser que odio tanto, que odio con todas mis fuerzas. Es automático, solo cuando pienso en el mi mente e imaginación pueden armar un fantástico castillo, en donde se albergan todos mis sueños mas locos e imposibles. Y cada uno de ellos, se hacen realidad. Saben que es lo mejor de todo eso? Que todos aquellos sueños que logro cumplir gracias a mi imaginación, se hacen realidad a su lado. Se hacen realidad con mi chico perfecto, aquel chico que amo tanto y que soy capaz de hacer cualquier cosa por su amor.
Obligo a que esas estupidas lagrimas no salgan de mis ojos, que no me humillen frente a toda la clase, frente a mi amor imposible. Y esta vez, deje aquellas lagrimas de lado y permanecí en mi banco, serio, a estas alturas ya habia perdido la radiante sonrisa que se habia formado en mi rostro por observarle.
Mis ojos se posaron en cada movimiento tuyo y de ella. Con solo atravesar el umbral de la puerta, tus ojos se clavaron en ella y le sonreíste. ¡Le sonreíste! Como puedes sonríele a una persona asi, a una persona tan fría contigo, tan falsa? Pero no, sigues sonriéndole, mientras tus amigos solo gritan su nombre o el de ella. Como si fueran la pareja más hermosa del colegio, y la más popular por supuesto. Hubo algo que hizo que mi corazón llorara. Al cabo de unos segundos, ella se sentó en tu falda y a continuación te beso. Claro que los habia visto juntos de esa forma, solo que verlos asi siempre duele, y de verdad duele muchísimo. Porque no puedo ser yo, el que este el lugar de esa zorra?
Pero saben lo que, en realidad me da mas bronca? Yo lo conozco, conozco a este chico. Y no digo que solo lo conozco de vista. No, lo conozco personalmente. Se muy bien como es su personalidad, se cuales son sus proyectos, cuales son sus sueños, y que es aquello que lo hace tan feliz. Yo, y solamente yo, se exactamente como el es por dentro. Yo soy el único, que tuve el placer de observar como es en realidad su corazón.
Flashback-
No paso hace mucho, yo me encontraba sentado en uno de los asientos del pequeño parque que hay en el colegio. Solo, como siempre, solo con la mirada perdida en algún lugar del patio, totalmente sumido en mis pensamientos.
-Hola Bill- Y con tan solo escuchar aquella voz, mi corazón se paralizo y comencé a tener aquel tic nervioso que tanto odiaba. Mi pierna comenzaba a moverse, aunque no quisiera. Lentamente subí la mirada y pude confirmar de donde venia aquella voz. Si, era el, pero que diablos hacia sentado al lado del rarito del colegio?
-Ho… Hola.-No salía mi voz y me odie por eso.
-Te… molesta si te acompaño un rato?- Note la duda en su voz. Me sentí raro, y desde ese preciso momento me importo como me veían los demás, en realidad como me veía el.- Juro que no te haré alguna de esas estupidas bromas, si? Solo… quiero acompañarte.- Y casi me caigo de espaldas, si no hubiera sido por el respaldo del asiento. Claro que te creo, precioso! Me gustaría haberle gritado… pero no, me quede callado, conteniendo las ganas de abrazarlo y solo le sonreí con mi mejor sonrisa. Solo para el.
-Claro, no hay pr-problema. –Y automáticamente comencé a no perder de vista cada detalle de su rostro, cada movimiento que realizaba. Pero hubo algo en su rostro, una expresión, una mirada que no se comparaba a las que tenia cualquier otro día.
-Gracias, Bill.- Y me sonrió, sincero.- Sabes… guardar secretos?- Ay, que pregunta tonta, mi niño. Todo el mundo sabía que yo no tenía amigos en este colegio, a quien le iría con el chisme? A mi madre? No, gracias.
-Si… Claro, que si.-Dije, nervioso.
-Necesito descargarme con alguien, necesito a alguien que me escuche.- Y aquella expresión de tristeza volvió a su rostro. Eso me dolió, en verdad.-No me siento bien.
-Hey, conmigo puedes.-Sonreí, conteniéndolo.- Si tienes que hablar, hazlo. Se que no soy una persona que habla mucho, casi nada. Pero puedes confiar en mi, no lo dudes.- Le asegure. Y el volvió a sonreír, tranquilo. Se ubico mejor en el asiento, mas cerca mío. Y casi se me congela la sangre, mierda.
-Nunca te sentiste solo? –Por un momento pensé que estaba bromeando, que seria una broma de mal gusto. Siempre me sentí solo en este mundo, acaso no se notaba? Pero continué escuchándolo.-Osea, por más que este rodeado de amigos, de familiares, de tu novia-Ouch, mi corazón…- Me siento tan solo, tan… abandonado, Bill.- Lo mire extrañado. Que decía? Si siempre se divertía con todos, siempre era el líder del grupo.
-Pero… por que?- Le pregunte, intrigado.-Si es que se puede saber, claro.
-Porque nadie me entiende, por eso. – Y bajo su mirada al suelo.- Necesito a alguien que me diga que me quiere… que me quiere de verdad. No porque soy un buen deportista, no porque haga reír a todo, no por ser “popular”- Y note su bronca, su voz entrecortada. Si, lo entendía perfectamente. Dios, si tan solo el supiera…- Me siento tan solo, Bill. Tan estupido…
-Tom, si me permites… quiero decirte algo.- Y asintió sonriendo. Lo imite también.- Yo creo que… deberías aprender a mirar a tu alrededor. A mirar hacia otros lugares, a conocer gente que tal vez logre entenderte.- E inconcientemente, tome su mano mirándolo a los ojos. No quito su mano, al contrario relajo su cuerpo. Y eso hizo que también yo me relajara.- Porque, aunque no lo creas, hay muchas personas que mueren por tu amor, porque te aman. Asi de simple, te aman, sabes? Y… no las dejes ir, asi de simple.- Y baje la mirada, las lagrimas se acumulaban en mis ojos.- Porque hasta la persona menos esperada puede hacerte increíblemente feliz.- Y todavía no entiendo como no me dio un ataque al corazón, cuando dirigió su mano a mi rostro y corrió un mechón de pelo de el, ubicándolo detrás de mi oreja. Lo mire asombrado.- Y lo mas importante, se tu mismo Tom. Porque tarde o temprano, entenderás que todo… esta acá.- Y ubique su mano en mi pecho, justo en mi corazón. Y sonriéndole, feliz; le brinde la ultima mirada. Cargada de amor, casi declarándose.- Mucha suerte, Tom. Y no te preocupes, guardare este momento muy dentro. No tiene porque enterarse nadie. –Y solté su mano, respire hondo y me levante del asiento. –Se feliz. –Le dije, sincero. Y comencé a caminar, con lágrimas en mis ojos. Si seguía allí, no aguantaría mucho.
-Hey, Bill!- Y como si lo estuviera esperando, me di vuelta. Observando que estaba sentado todavía.- Gracias… muchas gracias, amigo. –Dijo, sonriente.
Me mordí la lengua. Iba a gritar, a llorar. Pero en ese lugar no, ni loco. Me di vuelta y seguí caminando. Con otra herida en mi corazón. Me habia dicho amigo…
Fin Flashback-
Mi mirada se habia posado en la suya, desde hacia mas de un minuto. Y yo no sabia que hacer, otra vez los putos nervios… Me observo con ternura, con cariño y me sonrió. Sin perder más tiempo, hice lo mismo. Pero no quite mi mirada de la suya, hasta que uno de los estupidos de sus amigos lo llamo, e hizo que desviara su mirada fuera de mí. Mierda.
Yo solo, sonreí como un bobo y baje la mirada de nuevo a mi cuaderno. Me reí sonoramente, pero en un tono bajo. Aun no lo creía… me habia sonreído, me habia mirado de una forma extraña en el. Era un sueño, seguramente lo era… Pero la felicidad volvió a mi cuando el profesor hablo.
-Trumper, de que se ríe?- Y mire al profesor con una sonrisa, imposible de borrar en mi rostro.
-De nada, profesor. Disculpe. – Y comencé a escribir en mi cuaderno. Pero la risa me invadió de nuevo, y no me quedo otro remedio que salir del curso con la excusa de ir al baño. En el pasillo pegue un pequeño saltito, hasta que una de las preceptoras me miro extrañada y me pidió silencio. Automáticamente, le obedecí algo avergonzado.
Y es que aun no podia creer que Tom, mi chico soñado, el chico de mis sueños me haya sonreído. Juraba que en ese momento nada, ni nadie podia quitarme esa felicidad que solo Tom, me daba con solo una simple sonrisa o mirada.
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